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Cae del cielo en forma de lluvia, se suspende en el aire en forma de vapor, se hace piedra en forma de hielo. Brota de las oscuras profundidades de la tierra, corre serpenteando, abriendo camino en forma de ríos y arroyos; se estanca en forma de lagos y lagunas, da cobijo a una variedad de formas de vida que hacen de en sus profundidades y superficies su morada. En constante movimiento, escurre, penetra, sube, baja, da vueltas, se estanca. Deja marcas en los suelos, en los declives, en las cañadas, las quebradas, en los cerros y planicies. Y así se forma lo que llamamos de Cuenca.

Una cuenca es un espacio geográfico natural en donde las aguas que caen en forma de lluvia escurren formando ríos, arroyos o humedales. Si cerramos nuestras dos manos en concha para retener el agua, podemos tener una buena idea de lo que es una cuenca.

El agua es uno de los elementos más importantes de la naturaleza, ya que sin ella no existiría ninguna de las formas de vida. En una cuenca encontramos un variado ecosistema, tanto acuático como terrestre, formado por bosques, humedales, ríos y lagunas con los animales y plantas que los habitan. Todas estas formas de vida están estrechamente relacionadas entre sí y tienen un papel que cumplir.

La Cuenca del Valle de Jovel, abarca los municipios de: San Cristóbal de Las Casas, Chamula, Tenejapa, Huixtán y Zinacantán. Se ubica en la región de los Altos de Chiapas. Es una cuenca endorreica (cerrada) y semi-alargada, con una superficie aproximada de 285.58 Km2. Pertenece a lo que la CONAGUA denomina “Región XI Frontera Sur” y es una cuenca tributaria del Río Grijalva, abierta artificialmente en los años de 1974-1976.

La mayor parte de la cuenca está en San Cristóbal de Las Casas, donde se encuentran los ríos Amarillo y Fogótico, y los arroyos Chamula, Peje de Oro y Ojo de Agua. También encontramos los humedales de María Eugenia, Peje de Oro, La Hormiga, La Kisst, La Almolonga, Almolonguilla, Navajuelos, Real del Monte y Campanario. En los humedales encontramos vegetación como el tule, los carrizos y plantas acuáticas que contribuyen con la descontaminación del agua. Desde el año de 2008, los humedales de La Kisst y María Eugenia fueron declarados Área Natural Protegida – pero hasta ahora no se ha hecho nada para protegerlos de construcciones de centros comerciales o de convertirlos en tiraderos de basura. En nuestros humedales habita el pez endémico popoyote, que está en peligro de extinción.

Las porciones más bajas de la cuenca, con elevaciones de 2.180 a 2.200 metros se ubican en el área urbana de San Cristóbal de Las Casas y corresponden al sumidero de la ciudad (donde el agua es vertida). La parte más alta está a 2.880 msnm. Y corresponde al volcán Tzontehuitz, en el noroeste (Espíritu, 1998).

Existen 86 localidades en la cuenca del Valle de Jovel, siendo que el mayor porcentaje se encuentra en el municipio de San Cristóbal de Las Casas (43.4%), seguido por San Juan Chamula (32%), Huixtán (3.28%) y Tenejapa (3.28%). El municipio de Zinacantán no tiene localidades poblacionales en el territorio de la cuenca. La población total de la cuenca del Valle de Jovel es de 180.655 habitantes, con una densidad de 6.3 habitantes por hectárea. El 86.3% de los pobladores de la cuenca se ubican en el municipio de San Cristóbal de Las Casas, le sigue el 12.8% en Chamula, y menos del 1% en Huixtán y Tenejapa.

¡Proteger la Cuenca es proteger la vida! ¡Participa!

La cuenca del Valle de Jovel necesita atención, necesita cuidado y necesita de la participación consciente de las y los ciudadanos, y más todavía del compromiso político con su restauración y preservación.

El incremento de la población aumenta la demanda del agua, la contaminación por medio de desechos/basura, la deforestación, las construcciones en lugares inapropiados, entre otros problemas que a mediano y largo plazo, harán imposible la vida humana, vegetal y animal. Por un lado, tenemos la falta de educación y cultura ambiental de las y los ciudadanos, así como su indiferencia hacia las formas de vida de la naturaleza. A ello se suma la pasividad y falta de compromiso político por parte de las autoridades y servidores públicos y la ausencia de planeación y diálogo entre los municipios que conforman la cuenca del Valle de Jovel.

Nuestra participación como ciudadanas y ciudadanos organizándonos, dialogando, proponiendo, denunciando, vigilando y exigiendo el firme compromiso político, social y económico en el cuidado de la Cuenca es vital para nuestra presente y para nuestro futuro cercano.

Las políticas ambientales, sobre todo aquellas dirigidas a frenar el daño que causa la contaminación deben ser a todo o nada, es decir que si se emprende una campaña no se pueden dejar fisuras o empezar por pequeñeces. No sirve llevar a los jardines de infantes a juntar papelitos, mientras se deja que una poderosa industria desvíe su efluente contaminante de la planta de tratamiento. No es eficiente hacer un llamado a la adhesión voluntaria a un plan de producción limpia, al que acudirán los que siempre colaboran, pues aquellos a quienes la producción limpia no les interesa seguirán contaminando libremente – Cristian Freís