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El buen vivir

Un aspecto central en la formulación del Buen Vivir tiene lugar en el campo de la crítica al desarrollo contemporáneo. Se cuestionan, por ejemplo, la racionalidad del desarrollo actual, su énfasis en los aspectos económicos y el mercado, su obsesión con el consumo, o el mito de un progreso continuado. Del mismo modo, el Buen Vivir cuestiona la base antropocéntrica del desarrollo actual, que hace que todo sea valorado y apreciado en función de la utilidad para los humanos. Finalmente, el Buen Vivir promueve un cambio radical en cómo se interpreta y valora la Naturaleza. En varias de sus formulaciones, se convierte al ambiente en sujeto de derechos, rompiendo con la perspectiva antropocéntrica tradicional.

El estado de Chiapas es una entidad federativa con una riquísima diversidad natural, ambiental y cultural y, por ello, ha sido albo de un modelo de desarrollo en el cual se ha incrementado drásticamente la destrucción de selvas, bosques, cuerpos de agua, erosión del suelo, entre otros problemas que han afectado de manera inhumana a su población, en especial la campesina indígena, de manera que su empobrecimiento le ha privado hasta de las más elementales necesidades de sobrevivencia, como la alimentación.

El modelo de desarrollo llevado a cabo en México, particularmente en Chiapas, tiene sus orígenes en la idea de que la pobreza sólo puede ser superada por medio de la modernización y el crecimiento económico. La crisis económica y social, desencadenada por el modelo de desarrollo neoliberal y corporativista, ha tenido efectos desproporcionados sobre la población, violando sus derechos, marginándola y reduciendo sus posibilidades en casi todos los sentidos

En este contexto en el cual la naturaleza y la vida son mercantilizadas y que la apuesta por el desarrollo ha llevado a la destrucción del ambiente, de las culturas autóctonas y al empobrecimiento e incremento de las vulnerabilidades y exclusiones, impulsamos la perspectiva de los “bienes comunes” frente a los “recursos naturales” y el “buen vivir” frente al “desarrollo”.

Los bienes comunes son el agua, los ríos, arroyos y humedales, la tierra, los cerros, los minerales, los árboles, las semillas criollas, el aire, la diversidad cultural, la medicina herbolaria – toda la trama de vida que nos sustenta y de la cual somos parte. Históricamente, estos bienes comunes han sido comprendidos como “recursos naturales” a disposición de los intereses y necesidades humanas, sin tomar en cuenta que los intereses de los grupos que tienen y detienen el poder son excluyentes y están orientados hacia lo individual y la privatización, en lugar de lo comunitario.

De cara a esta situación, el Observatorio Ciudadano de la Cuenca del Valle de Jovel pretende impulsar las perspectivas de los Bienes Comunes y del Buen Vivir, que fomente un cuestionamiento sustancial a las ideas contemporáneas de desarrollo, y en especial su apego al crecimiento económico y su incapacidad para resolver los problemas de la pobreza, sin olvidar que sus prácticas desembocan en severos impactos sociales y ambientales. La perspectiva del Buen Vivir engloba un conjunto de ideas que se están forjando como reacción y alternativa a los conceptos convencionales sobre el desarrollo. Vivir Bien es “recuperar la vivencia de nuestros pueblos, recuperar la Cultura de la Vida y recuperar nuestra vida en completa armonía y respeto mutuo con la madre naturaleza” (Choquehuanca, 2010).